Por cuarto año consecutivos el pasivo circulante del Gobierno del Estado tuvo una disminución, en esta ocasión del 27.70 por ciento, en comparación con 2023, al pasar de casi seis mil 200 millones de pesos a cuatro mil 481 mdp.
Este renglón, compuesto por los compromisos de corto plazo de las finanzas estatales, principalmente la deuda con proveedores, alcanzó su mayor nivel en el año 2020, al ubicarse por encima de los 12 mil 661 millones de pesos.
En la exposición de motivos del proyecto de Presupuesto de Egresos 2025, enviado por la gobernadora Maru Campos para su discusión en el Congreso del Estado, es presentado un análisis de la evolución de los pasivos que enfrentan las finanzas de gobierno.
“El crecimiento económico y el desarrollo social tiene que partir de poner orden en la casa, es decir, sustentado en un Gobierno con finanzas sanas, equilibradas y sustentables”, expone la mandataria en su propuesta.
“Al respecto, uno de los problemas más graves que aquejaba a Chihuahua cuando inició mi administración, era el elevado pasivo que ponía en riesgo la sostenibilidad de largo plazo del propio Gobierno”.
Argumenta que al cierre del año 2020 el pasivo total del Poder Ejecutivo estaba en niveles muy elevados. “Lo más delicado era que en tan sólo tres años había crecido en un 50 por ciento”, asegura.
“Derivado de lo anterior, era una prioridad frenar el crecimiento del pasivo y revertir esa tendencia. Hoy, con satisfacción podemos afirmar que hemos avanzado considerablemente en ese objetivo, ya que no sólo el pasivo total no ha crecido, sino que, lo hemos reducido”, indica.
En la estrategia de finanzas públicas de la administración argumentó, el objetivo no sólo era la reducción del pasivo, sino que esto tendría que ir acompañado en todo momento de un fortalecimiento de los ingresos del Estado, para que la deuda no sólo bajara en monto, sino que representará, cada vez, una menor proporción de los ingresos, para hacerla más manejable y pagable en largo plazo.
“En relación con este objetivo el avance es muy notorio. Mientras que en el 2020 el pasivo total representaba el 63.2 por ciento de los ingresos, al cierre del tercer trimestre del 2024 sólo representa el 39.7 por ciento”, expone.
Deuda con proveedores, ‘la más preocupante’
La exposición de motivos del proyecto de Presupuesto 2025, que durante diciembre debe aprobar el Legislativo, señala que dentro de las obligaciones estatales la más preocupante era el pasivo circulante, es decir, la deuda de corto plazo, compuesta en mayor medida por los créditos que dan las empresas proveedoras al Gobierno del Estado.
Este pasivo, que comprende la deuda que debe liquidarse en periodos cortos, incluye los adeudos con proveedores y contratistas, los créditos bancarios de corto plazo y los adelantos de participaciones federales, entre otros.
“El exceso de pasivo circulante ponía en riesgo la solvencia del Gobierno del Estado. En el periodo 2017-2020 este tipo de pasivo creció en un 89 por ciento”, afirma.
“Uno de los puntos más relevantes en el proceso de fortalecimiento de las finanzas públicas del Estado era el disminuir el pasivo circulante. Gracias al fortalecimiento de los ingresos, a control del gasto, y a un ordenado ejercicio del presupuesto hemos podido reducirlo significativamente. A septiembre del 2024 la reducción del pasivo circulante acumula ocho mil 180 millones de pesos, lo que equivale a una disminución del 65 por ciento. El pasivo circulante actual es el más bajo de los últimos ocho años”, sostiene.
El registro de la Secretaría de Hacienda del Estado muestra que hacia el año 2017, era de seis mil 690 millones de pesos, lo que mostraba un alza de 10.5 por ciento en relación a lo registrado en 2016.
Para el año 2018, creció hasta nueve mil 138 millones de pesos, un 36.5 por ciento más que lo del año previo; y para 2019 volvió a subir un 11.5 por ciento, hasta cerrar el último trimestre de ese periodo en los 10 mil 194 millones de pesos.
Así, en 2017 el pasivo circulante representó el 11.5 por ciento de los ingresos totales del Gobierno del Estado; en 2018 subió al 13.6 por ciento y en 2019 representó un 14.4 por ciento del total de recursos de los que disponía el Ejecutivo para su gasto.
Fue en el año 2020 cuando alcanzó su mayor nivel, al crecer un 24.20 por ciento en comparación con el año anterior. Llegó a 12 mil 661 millones de pesos, un 17.3 por ciento de los ingresos estatales totales.
En 2021 tuvo una primera baja de un 27.94 por ciento, la mayor de los últimos años, hasta quedar en nueve mil 123 millones de pesos, lo que representó un 12.2 por ciento de los ingresos.
Para el año 2022 sumó su segunda baja, en esa ocasión de un 10.23 por ciento en relación al ejercicio anterior, hasta representar el 9.5 por ciento de los ingresos estatales, con un monto total de ocho mil 189 millones de pesos.
El año pasado, este renglón de la deuda fue de seis mil 198 millones pesos, es decir, tuvo una reducción de un 24.31 por ciento respecto a 2022, con lo que, al crecer además los ingresos, representó un 6.2 por ciento de los mismos.
Con los datos hasta el tercer trimestre del año en curso, este rubro de la deuda estatal bajó un 27.31 por ciento en el comparativo con el 2023; así, fue de un 4.4 por ciento de los ingresos totales, ubicándose en cuatro mil 481 millones de pesos.
Para el 2025, con un presupuesto estimado en más de 107 mil millones de pesos, el Ejecutivo espera sostener la tendencia a la baja en este componente de la deuda estatal.