La Columna

– El mensaje de Ariadna no fue contundente

– La foto de Cruz y Andrea, ¿el verdadero mensaje?

– Cambió la Senadora su lenguaje corporal

– La Gobernadora respondió fuerte

 

La visita de Ariadna Montiel a Chihuahua dejó una sensación extraña, incluso dentro del propio morenismo. Sí, hubo respaldo institucional, hubo mensaje de unidad y se intentó arropar políticamente la narrativa sobre el caso Morelos y la supuesta intervención extranjera, pero al final el discurso se quedó corto, tibio, sin el golpe político que muchos esperaban.

Y es que cuando una presidenta nacional de Morena pisa Chihuahua en medio de una crisis mediática y política de ese tamaño, la expectativa naturalmente era otra, una postura frontal, una embestida directa, un auténtico terremoto político contra Palacio de Gobierno.

Pero no ocurrió. Hubo llamados, exigencias y consignas, aunque sin la contundencia suficiente para encender a la militancia o poner realmente contra las cuerdas al Estado.

En política, la presencia también comunica fuerza… o ausencia de ella. Y esta vez, aunque Ariadna Montiel logró mantener vivo el tema y evitar que se enfriara la presión, dejó la impresión de que Morena nacional todavía mide cuidadosamente hasta dónde quiere tensar la cuerda en Chihuahua.

Porque cuando el discurso se anuncia como tormenta y termina pareciendo llovizna, inevitablemente queda la duda de si el movimiento realmente viene dispuesto a ir hasta el fondo… o solamente a administrar el desgaste.

…………..

En medio del discurso sobre soberanía, seguridad y exigencias contra el Gobierno del Estado, otro asunto que llamó la atención fue la cercanía política entre Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar.  Se observaron sonrientes, coordinados y compartiendo espacios, ambos enviaron un mensaje que parecía más profundo que la propia conferencia.

Los dos representan hoy las figuras más visibles rumbo a la candidatura de Morena al Gobierno del Estado en 2027, en medio de una disputa interna que desde hace meses mantiene dividido al morenismo chihuahuense entre grupos, estructuras y operadores que difícilmente disimulan sus diferencias.

Por eso, la presencia de Ariadna Montiel terminó funcionando más como una operación de contención política que como una ofensiva contra Palacio de Gobierno. La dirigente nacional pareció privilegiar la fotografía de unidad entre Cruz y Andrea antes que cualquier confrontación mayor. Y quizá ahí estuvo el verdadero objetivo de la visita.

En Morena se sabe perfectamente que se pueden ganar muchas cosas hacia afuera, pero también perderlo todo si la guerra interna continúa creciendo. La reconciliación entre sus principales cuadros no solamente sería saludable para el partido, sino necesaria ante la vorágine política que hoy consume a sus propios grupos y amenaza con fracturar anticipadamente el proyecto rumbo al 2027.

…………

Y por cierto, hubo otro detalle que varios comenzaron a comentar en corto durante el evento. Andrea Chávez ya no se vio con aquel perfil completamente confrontativo y acelerado de meses atrás, su lenguaje corporal, el tono del mensaje e incluso la manera de dirigirse a los medios reflejaban una imagen distinta, más moderada y mucho más calculada políticamente.

Pareciera que la senadora con licencia empezó a entrar a una nueva etapa de construcción pública. Menos estridencia, menos choque y más cercanía. Una narrativa que pareciera que busca proyectarla no solamente como figura de combate político, sino como una mujer de territorio, una madre de familia y una política que continúa recorriendo colonias y tocando puertas en Chihuahua.

En política las formas cambian cuando cambian también los objetivos y da la impresión de que Andrea entendió que para competir seriamente por la gubernatura no basta con polarizar o encender a la militancia; también necesita conectar con sectores más amplios, más familiares y menos radicalizados.

La pregunta ahora es si esa nueva versión logrará consolidarse auténticamente ante la ciudadanía o si solamente forma parte de una etapa temporal de reposicionamiento rumbo al 2027.

………..

La respuesta de la gobernadora Maru Campos no se hizo esperar y ya entrada la noche publicó un vídeo en sus redes sociales. Fue un mensaje cuidadosamente medido, pero con una carga política importante, luego de toda la presión generada por Morena tras el caso Morelos y la narrativa sobre la supuesta participación de agentes extranjeros.

El mensaje tuvo además una frase clave: “caiga quien caiga”, y en política, esas frases nunca se lanzan al aire por casualidad, porque mientras Morena intenta instalar la percepción de un gobierno rebasado o presuntamente comprometido, Maru busca exactamente lo contrario, posicionarse como una mandataria que no protegerá a nadie y que mantendrá las investigaciones dentro del marco legal.

También resultó interesante que la gobernadora optara por responder directamente desde redes sociales y no mediante operadores políticos o terceros, fue ella quien salió al frente en un momento donde Morena buscaba elevar la presión pública con marchas, ruedas de prensa y exigencias de licencia.

Y aunque el tema todavía está lejos de cerrarse, la gobernadora sabe que este ya no es solamente un asunto de seguridad, sino una batalla completamente política rumbo al 2027, donde cada declaración, cada silencio y cada video empiezan a pesar más de lo que aparentan.